Carta abierta a Sesea Producciones a tenor de la obra reVIVIRla
Antes que nada, mi más sincera
enhorabuena por vuestro premio en el Festival de Teatro Clásico de Almagro.
Tuvimos la suerte de acudir a la representación en el teatro municipal, el día
16 de julio, y tanto mi mujer como yo quedamos encantados (e impactados) con la
puesta en escena, la interpretación y el relato de Francisca Pedraza. Nos
conmovió la historia de esa persona que rescatáis con acierto del polvo de los
archivos y que pone de manifiesto la vigencia de la violencia ejercida sobre la
mujer, cuatrocientos años después: 1614-1624...2026. Resulta muy pertinente
recuperar esa vida y mostrarnos el arrojo de ella frente a la cerril
obstinación de una justicia que, por momentos, parece haber cambiado poco en
todo este tiempo.
Tan sólo un matiz. Tanto en la
presentación de la obra como en el epílogo acudís a la expresión "Violencia
de género"; expresión que, en mi opinión, se queda muy corta para
describir la situación actual. Pues entiendo que si elegís rescatar ésta de
entre la inmensidad de vidas anónimas que se han sucedido en cuatro siglos, es
por la singularidad y el coraje de Francisca al enfrentar su destino y
traérnoslo a un presente donde tal situación se sigue dando con igual
virulencia.
Desde que el problema de la
violencia contra la mujer comenzó a ponerse de manifiesto, a desvelarse su
atrocidad para intentar combatirlo, las expresiones que se han venido
utilizando se han quedado siempre tan atrás, que apenas han acertado a
definirlo, aun habiendo ido cambiando, más bien adaptándose a la torticera y
bastarda voluntad política de cada momento. Así hemos escuchado: Maltrato,
Violencia doméstica, Violencia contra la mujer, Violencia de género, Violencia
en el hogar, Violencia machista, Feminicidio, Violencia económica, Violencia
vicaria, Violencia sexual, etcétera. Todas se quedan cortas ante la
atrocidad que supone que un hombre (el 99,9% de los casos) asesine a una mujer
(en ocasiones también a sus hijos), igual que si viviese a comienzos del siglo
XVII.
Dado que los medios de
comunicación se limitan a hacerse eco de la voluntad a quien sirven: los
partidos políticos, los anunciantes, las corporaciones... entiendo que es
desde las artes (el teatro, en este caso) desde donde debe partir una nueva forma
de nombrar las cosas, atendiendo a una voluntad de denuncia, como hacéis con
acierto desde Sesea Producciones. Ocurrió recientemente con la denominación
del Genocidio en Gaza; Israel no empezó a incomodarse hasta
que desde las artes primero y desde la política después comenzó a llamarse a
las cosas por su nombre.
Es por eso que propongo denominar
la actual Violencia de género como lo que realmente
es: Terrorismo machista. El adjetivo machista es
evidente, lo practican los hombres de esa condición. En cuanto a terrorismo, se
adapta como un guante a la primera y segunda acepciones de la RAE: 1, Dominación
por el terror. 2, sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir
terror. Es la tercera acepción la que, afortunadamente, ha quedado atrás al
haber acabado, desde la sociedad y con las leyes, con la banda terrorista ETA.
Dicha acepción reza así, Actuación criminal de bandas organizadas, que,
reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma
social con fines políticos. Esta ha caído, por fortuna como digo, en desuso.
La elección de la expresión no es
baladí, pues además de ajustarse al problema que trata de acotar facilita una
herramienta para combatirlo. Es decir, si desde la sociedad fuésemos quienes de
trasladar a la clase política (y estos a la judicial) esa terminología,
estaríamos un poco más cerca de acabar con él. Si aceptáramos que se trata de
terrorismo, la buena noticia es que tenemos el instrumento para intentar
combatirlo, la ley antiterrorista, la única que contempla prisión permanente
revisable (treinta y cinco años a la sombra) en caso de asesinato. Tal vez, en
esa circunstancia, alguno se lo pensase dos veces antes de empuñar el arma,
pues las campañas de sensibilización y denuncia se muestran claramente
insuficientes. Basten dos datos:
"Desde que
comenzaron a registrarse las estadísticas oficiales en el año 2003, un total de
1.369 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España. Esta
es una cifra obtenida desde la página del Ministerio de Igualdad e incluye los
datos consolidados hasta julio de 2026"
"El terrorismo
"oficial" ha causado más de 1.400 víctimas mortales en
España. Las cifras de asesinatos atribuidas a las principales bandas y
grupos [a lo largo de la historia reciente] son:
ETA: 853
personas asesinadas.
Terrorismo
yihadista (11-M): 193 personas asesinadas.
Grupos de
extrema derecha (como los GAL): Unos 60 asesinatos.
GRAPO: 93
personas asesinadas.
Otros
grupos (como Terra Lliure o DRIL): Al menos 6 personas asesinadas".
Las cifras son prácticamente las
mismas; el número de años, no: en un caso los años son veintitrés, en el otro
setenta y seis (ETA comenzó a asesinar a principios de los años cincuenta).
Las palabras, como sabéis muy
bien quienes os dedicáis a su uso y exaltación, son muy importantes. Sin ser la
única, entiendo que vuestra responsabilidad es más grande por ser también mayor
vuestro altavoz.
Espero no haberos incomodado con
estas reflexiones que no son más que anónimos pensamientos expresados en voz
baja.
Reitero una vez más mis
felicitaciones y os deseo mucha suerte en el futuro.
Un abrazo.

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